El prestigio que Diego Armando Maradona, Hugo Sánchez, Marco van Basten, Hristo Stoichkov, Ronald Koeman y Gennaro Gattuso construyeron como futbolistas no se trasladó de la misma manera a sus etapas como entrenadores de selecciones nacionales.
Los seis dirigieron equipos nacionales en distintos momentos y enfrentaron torneos, eliminatorias o procesos que terminaron con resultados inferiores a las expectativas generadas por sus carreras como jugadores.
Maradona y Hugo Sánchez, referentes del futbol mexicano y argentino
Diego Maradona dirigió a Argentina en la Copa Mundial de Sudáfrica 2010, donde el equipo fue eliminado en los cuartos de final por Alemania. El resultado quedó lejos del estándar asociado con el campeón del mundo de México 1986.
Hugo Sánchez, considerado uno de los máximos futbolistas mexicanos, asumió la responsabilidad de conducir al Tricolor rumbo al mismo Mundial de 2010. Sin embargo, no completó el proceso y fue despedido antes de cumplir dos años al frente de la selección.
Van Basten y Stoichkov tampoco alcanzaron las expectativas
Marco van Basten dirigió a Países Bajos en la Copa Mundial de Alemania 2006. La selección neerlandesa avanzó a los octavos de final, pero quedó eliminada en esa ronda, en una actuación considerada discreta para una figura de su dimensión.
Hristo Stoichkov, reconocido como uno de los mejores futbolistas búlgaros de la historia, tomó el mando de su selección con el objetivo de llevarla al Mundial de Alemania 2006. Bulgaria no consiguió la clasificación y el exjugador renunció después del fracaso.
Koeman y Gattuso, los casos más recientes
Ronald Koeman estuvo al frente de Países Bajos en el Mundial de Norteamérica 2026. Su participación terminó en los dieciseisavos de final, después de apenas cuatro partidos dirigidos en el torneo.
Gennaro Gattuso, campeón mundial con Italia en Alemania 2006, recibió la misión de devolver a la selección italiana a una Copa del Mundo después de dos ausencias. El proceso terminó con una derrota en el repechaje y sin la clasificación esperada.
Los seis casos muestran que la grandeza como futbolista no asegura el éxito como director técnico. El liderazgo, la lectura táctica y la gestión de un grupo requieren capacidades distintas a las que llevaron a estos jugadores a convertirse en leyendas.

