Antonia Nava, conocida como “La Generala”, fue incluida por la presidenta Claudia Sheinbaum en las arengas del Grito de Independencia celebrado el 15 de septiembre de 2026 en el Zócalo de la Ciudad de México. Su nombre se sumó al reconocimiento de mujeres que participaron en la lucha insurgente, como Josefa Ortiz, Leona Vicario y Gertrudis Bocanegra.
Nava nació en 1779 en la villa de Tixtla, en el actual estado de Guerrero. Para 1810 residía en Jaleaca junto con su esposo, tres hijas y cinco hijos, cuando la guerra de Independencia se extendió hacia el sur del país bajo el liderazgo de José María Morelos y Pavón.
Durante el conflicto, Antonia Nava participó en labores de cuidado y también tomó las armas. Su entrega a la causa insurgente le valió el sobrenombre de “La Generala”, con el que pasó a la memoria histórica de México.
Su participación en la Independencia
Después del fusilamiento de Morelos, Antonia Nava continuó vinculada a la resistencia insurgente hasta la conclusión de la guerra. Su trayectoria estuvo relacionada con las tropas que combatieron por la separación de la Nueva España y con las redes de apoyo que sostuvieron al movimiento.
El 27 de septiembre de 1821, “La Generala” formó parte del desfile triunfal del Ejército de las Tres Garantías, también conocido como Ejército Trigarante, durante su entrada a la Ciudad de México tras consumarse la Independencia.
Los últimos años de Antonia Nava
Luego de la consumación de la Independencia, Antonia Nava se estableció en Chilpancingo, donde vivió hasta su fallecimiento el 19 de marzo de 1843. Su figura es recordada por su participación directa en la lucha armada y por el respaldo que brindó a las fuerzas insurgentes.
La mención de su nombre en el Grito de Independencia de 2026 colocó nuevamente su historia en el espacio público y destacó la participación de las mujeres en distintos momentos del movimiento independentista mexicano.

