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Sin fecha, reubicación de familias damnificadas por lluvias en Hidalgo

A un año de la vaguada monzónica que afectó a Hidalgo en octubre de 2025, familias de Huehuetla continúan esperando una fecha para ser reubicadas, mientras enfrentan caminos incompletos, puentes provisionales y el temor de que las lluvias vuelvan a provocar inundaciones y deslaves.

La emergencia dejó 26 personas muertas, cinco desaparecidas, daños en 28 municipios, 675 derrumbes, 158 deslaves, 236 comunidades incomunicadas, 350 caminos bloqueados, 99 escuelas y centros de salud afectados, así como daños en 50 puentes.

El gobierno estatal anunció la reubicación de 2 mil 865 familias, pero el proyecto continúa sin una fecha definida. Las autoridades han señalado que el proceso se ha complicado por la dificultad para encontrar terrenos adecuados y por el arraigo de las familias, que desean permanecer en sus municipios, aunque fuera de las zonas de riesgo.

El miedo permanece en Huehuetla

En Acuautla, una comunidad de Huehuetla, María, de nueve años, toma la mano de su padre Jhovany cuando comienzan las lluvias y le pide que se vayan. Los recuerdos de la corriente, el lodo y las piedras que cubrieron la casa de sus abuelos siguen presentes para ella y para su hermano Juan, de 15 años.

Después de la tragedia, la familia rentó una vivienda en Tulancingo. Jhovany había acudido con maquinaria para ayudar a sus vecinos cuando sus familiares salieron a buscarlo; al regresar, encontraron su casa destruida por el desgajamiento del cerro. Nadie se encontraba dentro en ese momento.

Con el paso de los meses retiraron escombros, rescataron parte de la vivienda y recibieron apoyo del gobierno estatal. Sin embargo, cada lluvia arrastra material desde la parte alta del cerro y el lodo llega hasta la azotea, por lo que deben retirarlo una y otra vez.

Caminos y puentes siguen incompletos

En distintas localidades de Huehuetla aún permanecen residuos de los derrumbes y tramos carreteros con circulación limitada. El cruce provisional sobre el río Pantepec puede ser arrastrado por la corriente cuando aumenta el caudal, lo que dificulta los traslados y eleva el riesgo para las comunidades.

En Zicatlán se construyó un puente colgante como alternativa para salir de la zona, aunque llegar hasta ese punto requiere más de una hora de traslado desde San Gregorio. La infraestructura provisional no elimina la preocupación de los habitantes, especialmente durante los temporales.

Edith, esposa de Jhovany, también prefiere salir de la comunidad cuando llueve con fuerza. Ambos consideran establecerse definitivamente en Tulancingo y ya adquirieron un terreno, pero todavía no cuentan con los recursos necesarios para construir una vivienda.

Familias enfrentan decisiones difíciles

Eleuteria y José Ríos señalan que recibieron un apoyo de 20 mil pesos, cantidad que se agotó antes de concluir la reconstrucción de su casa. Por ello, consideran insuficiente la ayuda recibida y solicitan recursos adicionales para terminar los trabajos.

En San Gregorio, Moisés Martínez recuerda que la corriente destruyó parte de su cultivo de jengibre y arrasó con meses de trabajo. Aunque reconoce que las pérdidas materiales son importantes, afirma que para él y su familia resulta difícil imaginar una vida fuera de la comunidad donde nació.

La reubicación continúa siendo una decisión compleja para las familias damnificadas: implica buscar seguridad ante nuevos desastres, pero también abandonar viviendas, tierras, actividades productivas y vínculos comunitarios. Mientras las autoridades definen terrenos y mecanismos de apoyo, en Huehuetla el temor vuelve cada vez que el río crece y las lluvias arrecian.