El recorrido comienza en El Correo Español, una antigua cantina de La Lagunilla fundada en 1943. Entre mesas vacías, vitrinas cubiertas de polvo y una atmósfera detenida en el tiempo, el narrador hace una pausa antes de continuar hacia Tepito.
Durante el trayecto aparece también la memoria de la caída de Tenochtitlan. La narración sitúa en las inmediaciones de la actual avenida Peralvillo el antiguo embarcadero de Yacacolco, la acequia de Santa Ana y el punto donde, de acuerdo con las crónicas, Hernán Cortés habría encontrado un tzompantli durante el asedio de 1521.
La ruta continúa por la Plaza Santa Ana y la iglesia de Santa Ana Atenantitech, lugares vinculados con la antigua traza de la ciudad. Más adelante, en el cruce de Matamoros y Peralvillo, el recorrido identifica el puente por el que habría pasado Cortés y la bifurcación de los caminos hacia el Tepeyac y Tlatelolco.
Al entrar en Tepito, el paisaje cambia. Los puestos forman pasadizos cada vez más estrechos y oscuros, mientras distintos locales mezclan mesas, luces estroboscópicas y música en vivo. Salsa, cumbia y reguetón acompañan el avance por la calle Matamoros.
La salida hacia Jesús Carranza marca la llegada a La Principal. A primera vista, el lugar parece cerrado, pero la cantina funciona a puertas cerradas: para ingresar es necesario tocar tres veces y rasgar la cortina hasta que se abra una pequeña entrada.
Detrás de la barra art déco aparece Eduardo Patiño, dueño y anfitrión del establecimiento, conocido en el barrio como el Dr. Lalo. Su fama se relaciona con sus remedios para las crudas y con la historia de que inventó los llamados Azulitos.
Así, el trayecto une vestigios de la antigua ciudad, calles de comercio popular y una cantina escondida que permanece como uno de los espacios emblemáticos de Tepito. El recorrido queda abierto para una siguiente entrega.

