Apicultores de Calkiní, Hecelchakán, Tenabo y Hopelchén, Campeche, enfrentan una crisis por la mortandad de abejas, el uso sin control de agroquímicos, enfermedades como la varroasis y la reducción de apoyos oficiales. Los productores señalan que esta situación ha reducido las cosechas, afectado la comercialización de la miel y obligado a algunos ejidatarios a vender sus colmenas.
El problema se agudizó desde 2015 y 2016, cuando comenzó un descenso constante en la producción. De acuerdo con los apicultores, la actividad también resintió los efectos de la pandemia de Covid-19 y la suspensión de apoyos como la entrega de azúcar para alimentar a las abejas.
Pesticidas afectan colmenas y cosechas
Los productores aseguran que la aplicación de pesticidas en campos agrícolas y ranchos ha provocado la muerte de abejas y la pérdida de panales. También denuncian que algunos químicos son dispersados mediante drones, lo que puede alcanzar apiarios y cultivos de miel ubicados en zonas cercanas.
Hopelchén es señalado como el municipio con mayores afectaciones. En una de las zonas impactadas se reportó la pérdida de 110 apiarios y 3 mil 365 colmenas. Investigaciones y reportes previos han relacionado la mortandad registrada en la región con el uso de plaguicidas y con el deterioro de la cobertura forestal.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente clausuró temporalmente en Hopelchén una empresa distribuidora de agroquímicos por no acreditar el manejo y destino final de residuos peligrosos, entre ellos plaguicidas dañados, caducos o sin revisión. Sin embargo, los apicultores consideran que aún falta mayor vigilancia sobre la venta, aplicación y fumigación aérea de estas sustancias.
Bajos precios y falta de respaldo
La crisis ambiental se suma a la falta de rentabilidad. Los productores señalan que el kilogramo de miel no supera los 35 pesos, mientras enfrentan pérdidas de abejas, panales y cosechas. El intermediarismo también reduce los ingresos que reciben los ejidatarios y apicultores.
Fernando Molina López, apicultor de Tenabo, afirmó que no recibe apoyo gubernamental y que analiza abandonar la actividad a sus 65 años. Explicó que aprendió el oficio de sus padres y abuelos, pero la situación actual ya no le permite sostener a su familia como antes.
María Dolores Chan Chablé, también vinculada con la apicultura, señaló que el gobierno estatal y los ayuntamientos dejaron de entregar apoyos que anteriormente ayudaban a mantener las colmenas durante los periodos de menor disponibilidad de alimento.
Productores recurren a alternativas naturales
Ante la presencia de varroasis y escarabajos, algunos apicultores han optado por preparar soluciones naturales con limón, ajo y cebolla roja para proteger las cajas sin recurrir a productos químicos que puedan contaminar la miel.
Tereza del Socorro Naal Tún, productora de Calkiní, afirmó que evita los químicos porque pueden alterar la cosecha y el color de la miel. La apicultora mantiene colmenas en las afueras del municipio y realiza recorridos frecuentes para revisar su estado.
Autoridades reportan acciones
La Secretaría de Desarrollo Agropecuario informó que entregó mil 300 kilogramos de fructosa para alimentar colmenas de ejidatarios de Pomuch y Hopelchén. La dependencia señaló que el apoyo busca fortalecer al sector apícola del estado.
Por su parte, la Secretaría de Medio Ambiente, Biodiversidad, Cambio Climático y Energía indicó que mantiene una investigación sobre la muerte de las abejas. Personal de la dependencia realizó recorridos en apiarios afectados para verificar sus condiciones y dar seguimiento al caso.
Campeche produce aproximadamente 8 mil toneladas de miel al año. Para los apicultores, la recuperación del sector dependerá de una vigilancia efectiva sobre los agroquímicos, atención a las enfermedades de las colmenas, mejores condiciones de comercialización y apoyos constantes para las comunidades productoras.

